El viacrucis de los sueños, jóvenes futbolistas entre la fe y el engaño
Las ilusiones de llegar a triunfar en otro país porque el suyo les cierra las puertas, casi nunca terminan en felicidad.
En estos días de recogimiento, cuando las calles se llenan de silencio y los templos de esperanza, muchos recuerdan el camino doloroso que recorrió Jesucristo rumbo al Calvario. Un viacrucis marcado por la fe, el sacrificio y la traición.
Pero lejos de los altares y las procesiones, en barrios humildes y canchas de tierra, hay otro viacrucis que se repite en silencio. No lleva túnicas ni cruces de madera, pero pesa igual o más. Es el de cientos de jóvenes que sueñan con ser futbolistas profesionales.
Todo comienza con una promesa. Un supuesto empresario, un “representante” con contactos en el extranjero, una oportunidad que parece caída del cielo. España, México, Argentina. Nombres que brillan como redención para familias enteras. La ilusión toma forma de pasaporte, de uniforme nuevo, de despedidas con lágrimas y de dinero. Ahí inicia la primera caída.
Los padres, con esfuerzo, venden lo poco que tienen. Empeñan, prestan, confían. Porque no solo compran un viaje: compran la esperanza de un futuro mejor. Y los jóvenes, con los guayos al hombro y el corazón lleno, creen que están a un paso de la gloria.
Pero el camino pronto se vuelve oscuro: las comunicaciones se enfrían, las promesas se diluyen y el “contacto” desaparece. No hay contrato, no hay club, no hay destino. Solo queda el vacío. Y la segunda, tercera y cuarta caída llegan sin aviso: la frustración, la vergüenza, el silencio.
Algunos regresan a casa sin saber cómo mirar a sus padres a los ojos. Otros ni siquiera alcanzan a salir del país. El sueño se rompe antes de despegar.
Y mientras tanto, los falsos profetas del fútbol siguen operando, cambiando de nombre, de número, de víctima.
Este viacrucis moderno no tiene estaciones marcadas en piedra, pero sí cicatrices profundas. No hay cirineos que ayuden a cargar la cruz, ni multitudes que acompañen el dolor. Es una procesión invisible, donde cada familia carga su propia pena.
En Semana Santa se habla de redención, de aprendizaje, de volver a empezar. Tal vez ahí esté la lección: en no perder la fe, pero tampoco la prudencia. En entender que los sueños no deberían ser moneda de cambio para los oportunistas.
Porque detrás de cada joven engañado hay una historia que merece ser contada. Y detrás de cada promesa falsa, una advertencia que no puede seguir ignorándose.
Hoy, mientras muchos elevan plegarias, otros intentan reconstruir lo que quedó después del engaño. Su cruz no es de madera, pero pesa lo suficiente como para marcarles la vida.
Y su viacrucis, aunque silencioso, también clama justicia.
Mas que orgullo, nos hace más responsable, conservando la seriedad y el respeto por la información y la gente que nos cuenta sus historias, un logro que seguirá creciendo cada día con el favor de Dios y la venía de todos ustedes.
ver más...
Grabado en el año 1969, el tema musical ha tenido gran cantidad de intérpretes, pero la de Piero es la más escuchada.
El cantautor ítalo-argentino Piero Antonio Franco De Benedictis falleció este miércoles 7 de octubre a los 81 años en Buenos Aires. El artista, nacionalizado colombiano, había celebrado su último cumpleaños en Bogotá y mantenía una estrecha relación con el país. Foto Cortesía.
El cantante y compositor bogotano también reconocido por sus boleros, falleció a los 92 años.
Hoy, el Museo de Camilo Sesto, un lugar donde el artista no para de cantar.
Melina Mercouri, la gran protagonista de una canción eterna. La actriz griega fue la inspiración de la Voz Melódica de España en el año 1975, año en que salió publicada una canción que nunca envejece.
A las 7 y 45 de la mañana del martes 12 de julio de 1785 los habitantes de Santa Fe de Bogotá sintieron el furor de un terremoto.