El legendario timonel, el más ganador en la historia de los ‘Tiburones’, habló con EL HERALDO sobre su presente, la actualidad del equipo y muchos otros temas. Foto Cortesía El Heraldo.
Este es otro Comesaña. Con la cabeza tan blanca como siempre, pero sin gorra. De cortos y en tenis, pero sin escudo de Junior. Relajado, sereno y muy sonriente, sin el estrés, adustez y malhumor que muchas veces produce el ambiente futbolero. Rodeado de cariño, libre de presiones.
Es un Julio Avelino como de vacaciones, pero activo, lúcido, saludable, vigente. Lejos de las canchas que han sido su ‘casa’ durante la mayor parte de su vida, pero más cerca de su familia, de su verdadero hogar.
Ahí, en la comodidad de su domicilio en el norte de Barranquilla, donde lo ven caminando bien temprano en la mañana o tomándose un café en algún centro comercial, Comesaña recibió a EL HERALDO para hablar su vida actual y de lo que le sigue gustando, de lo que no se puede desligar jamás, el fútbol.
El lunes en la tarde, un día después de cumplir 76 años de edad, el legendario ex entrenador, el más ganador en los casi 100 años de historia de los ‘Tiburones’, aceptó y encaró una entrevista amplia y distendida.
Obvio que habló de Junior, y lo hizo a fondo, con análisis individuales y detallados sobre los jugadores y algunas particularidades. Pero también de Luis Díaz, Willer Ditta, Miguel Borja, de apuestas en el fútbol, de arbitrajes, de los periodistas que van a las ruedas de prensa, de la selección Colombia, de Dayro Moreno, de un montón de temas.
¿Cómo es su vida ahora?
"Salí de los días habituales que tenía cuando estaba trabajando, de tener compromisos, los de la cancha, los de viajar, los de la concentración, atender llamadas telefónicas, entrevistas, es decir, siempre adaptando los temas familiares y personales a los tiempos que mi trabajo me dejaba. Ahora no. Me levanto a las 5:30 a.m. y me voy para el gimnasio, y si no tengo ganas, hago ejercicio acá en el edificio, voy a la piscina. Ahora elijo lo que quiero hacer. Sin embargo, salgo menos. Yo me quedo acá en la casa, me gusta leer, tengo muchas cosas atrasadas que no podía leer por el trabajo, y leo fundamentalmente entrenamiento de fútbol, veo televisión, partidos que me interesan. Escribo algunas cosas también con respecto a los temas del fútbol. He leído bastante sobre formación de juveniles".
¿Le interesa mucho ese tema?
"Siempre me preocupaba y no podía atenderlo. Nosotros ni siquiera en infraestructura ni en nada podemos acercarnos a lo que vemos. Muchas veces, con todo respeto, las escuelas a veces son de deformación, porque todo es con miseria, con lo mínimo, y yo diría que abajo tendrían que estar los mejores, pero preparados para esa tarea, cada día más con el mundo que vivimos es necesario el tema de la educación, y el fútbol es un vehículo extraordinario para educar".
¿Su relación con Fuad Char es normal? ¿Si se lo encuentra lo saluda con afecto?
"No lo he visto más, pero sí, sí. Pasa que la gente se confunde, porque dirán: ‘Julio ya estuvo 10 veces’, que fueron como ocho años, piensan que de pronto yo vivo hablando por teléfono, y si perdió el Junior, yo comienzo a llamar y a hablar, pero yo no hablo con nadie, nunca. Siempre estoy pendiente del Junior, de las cosas de ellos, es una familia por la que siento respeto, cariño, aprecio, y en la relación, yo creo que las dos partes tenemos que estar agradecidas de lo que dio una y dio la otra. Siempre, la razón de toda esta relación, ha sido el Junior, y la razón de existir del Junior es la gente. Trabajamos mancomunadamente para lograr darle alegrías a la gente, y eso resulta un beneficio para uno. Cuando Junior gana y en la mañana voy al gimnasio a caminar, la gente lo aborda a uno y te saluda con una sonrisa grande".
Ahora que ya no es técnico de Junior puede salir tranquilo gane, pierda o empate…
"Sí. La verdad que la gente me trata con un respeto y un cariño bárbaro. No puedo decir nada, al contrario, estoy agradecido porque siempre están dispuestos a contribuirme y ayudarme en lo que yo diga. Me invitan a tomar un café, ‘vamos a tal lado’, ‘vamos a tal otro’, ‘grábeme un video para el hijo mío de cumpleaños, que lo quiere mucho, que no sé qué’. Toda esa muestra de cariño de la gente".
¿Algún club lo ha llamado para dirigir?
"Me escribieron de Bucaramanga cuando salió (Alexis) Márquez. Contesté que dirigir no, que si había algún cargo, llámese como se llame el cargo, donde yo pudiera contribuir con mis experiencias, que son muchas y es una lástima tenerlas en una maleta y tirarlas, que con mucho gusto. Ellos estaban pensando solo en un entrenador. Después dije que no iba a dirigir más. ¿Quién va a llamar? Nadie. Tuve algunas propuestas para armar algo de fútbol formativo en el exterior, una gente en Estados Unidos. Estoy revisando con el profe (Jorge) Franco también. Pero yo tengo que medir todo eso, porque no sé, irme a vivir a otro lado a esta altura... yo quiero disfrutar de algo, esa es la palabra, disfrutar, donde yo pueda volcar todas esas experiencias, y yo creo que puede ser el fútbol formativo. Lo otro sería volver a lo mismo (el fútbol profesional), pero ya estoy viendo lo que es esto, cada cinco partidos sacan a un entrenador".
Estuvo un tiempo en la faceta de comentarista para el Canal Win Sports. ¿Le agrada ese rol? ¿Por qué no ha seguido en ello o ya no le interesa tanto?
"Me agrada, sí. Yo reconozco algo, por ejemplo, que una cosa es tener conocimientos para hablar de algo, en este caso el fútbol, y otra cosa es llegarle a la gente. El periodista, el que ha estudiado para eso, sabe. El que ha estudiado comunicación, sabe llegar. Uno puede tener cierta autoridad o la gente le puede creer por los años que uno ha estado en esto. Me gusta decir lo que pienso y veo sin descalificar a nadie, pero a veces hay que ser duro también. En eso no me siento muy cómodo, nunca me han dicho nada cuando me invitan a trabajar, ‘mire, Julio, así y así’, no, solo ‘entre, habla y listo’.
¿Lo han invitado al estadio a ver al Junior?
"Algunas veces sí. Algunos amigos me invitan, pero no voy. Me parece que uno tendría que tener, después de tantos años en un lugar, un espacio donde ir y entrar. La otra vez fui al estadio (al duelo por la Superliga entre Junior y Millonarios) y la gente te quiere saludar, hablar, darte un abrazo, escucharte, y eso que iba con los de Win. Si yo voy al estadio, no puedo ver el partido. Y yo a veces quisiera sentir lo que siente un hincha, esa emoción. Siempre estoy mirando el partido como un entrenador, analizando cosas".
Le van a tener que hacer una invitación a un palco para que pueda verlo desde ahí…
"Claro, no me molesta estar con la gente, pero yo no puedo estar como si yo supiera lo que va a pasar".
¿Cómo ve a Arturo Reyes? ¿Y lo considera un pupilo suyo?
"Yo no lo veo como un pupilo mío porque Reyes es un muchacho con una edad ya madura (54 años). Yo recuerdo que cuando dirigí a Patriotas (en 2013), él ya estaba allá, hace muchos años. Tiene bastante recorrido, ha estado en selecciones juveniles de Colombia, dirigió en unos partidos amistosos a la selección de mayores, y le fue bien. Es un hombre, yo diría, que lo que necesita es la confianza y la seguridad de que está en un trabajo que parte de una situación y que avanza hacia algo que quieren lograr. El recorrido hay que analizarlo, qué se recibe, qué se arma, qué objetivos se tienen. No se puede andar cambiando a cada rato sobre la marcha. Arturo tiene mucha experiencia. Yo vuelvo a decir, entrenar un equipo de fútbol y ponerlo a funcionar en muchas cosas no es para cualquiera. Tiene que ser alguien que conozca y que tenga experiencia. No es tanto problema para el que conoce, el tema es dirigirlo, armar un grupo sólido que entienda muy bien de qué se trata un equipo, cómo funciona y qué se espera de cada uno. Y mantener la disciplina, no ser un cuartel autoritario, no, pero autoridad sí, para todos lo mismo, se llame como se llame".
¿Qué le recomendaría a Arturo Reyes?
"Yo siempre les digo a los que trabajan conmigo que yo no soy el más abierto y amplio para delegar, me cuesta mucho, porque me acostumbré. Yo me inicié cuando se trabajaba solo con el preparador físico y el entrenador de arqueros. Había que hacer todo. Una cosa es hacer el ejercicio, saltar, cabecear, y otra cosa es tomar decisiones rápidas cuando hay que tomarlas, tener que sacar un jugador que nadie quiere sacar, porque la gente grita: ‘¿cómo va a sacar a fulano?’. La gente habla desde la emoción. Entonces, la toma de decisiones de un entrenador profesional de fútbol, es algo que muestra al entrenador. Siempre digo lo mismo, no se dejen manosear del entorno allí en la cancha y tomen las decisiones que tengan que tomar. Tengan gente que les ayude, no se dejen manosear, ni estar encima todo el mundo gritando y hablando. Pero yo pienso que fundamentalmente pasa más por el carácter del entrenador, por su personalidad, por su convicción, por su seguridad para transmitirles a los jugadores, principalmente en los momentos complicados de los partidos".
¿Cómo manejar los egos en un camerino?
"Yo creo que hay que hacerles preguntas a los jugadores, porque la persona que tiene un ego así, que se le dispara, no hay nada mejor que preguntarle cosas, escucharlo. Porque si uno lo rechaza y le dice: ‘vos no hables nada’, entonces él va a reaccionar: ‘a mí me va a decir’. En cuanto al tema ‘yo soy un líder’. Yo creo que el liderazgo, cualquiera puede ser líder, por ejemplo, cuando un jugador tiene la pelota en los pies, ese es el líder del equipo, del juego, en ese momento. Pero de pronto no es un líder para hablarle al árbitro, o de pronto no es un líder para agarrar a los compañeros en un entrenamiento o en el entretiempo de un partido y decir algunas cosas, o en la misma cancha. El tema del liderazgo debe ser estratégico, integral, que unan varios estilos del liderazgo. Y que compartan con los jugadores. ‘No que los jugadores no hablan’. Si uno los deja hablar, hablan".
¿Qué le parece el desempeño de Carlos Bacca?
"Indudablemente, y viéndolo jugar, el Bacca que a mí me tocó, no había despegado, estaba con problemas. Él sí tenía un problema de, yo diría de desgaste que todos tenemos. Una rodilla de un deportista de alto nivel, como ha sido él, jugando en medio de la élite, siempre hay desgastes, casi siempre hay desgastes, algo hay. Y, aparentemente, en aquel momento había un problema muscular, de deficiencia de un músculo y había que prepararse. Cuando yo vine, Bacca no era un jugador preparado, no estaba preparado para enfrentar lo que iba a enfrentar. Porque verlo a él moverse en la cancha nada más… yo hace muchos años que veo jugadores de fútbol y a él lo conozco muy bien. Este Bacca que vimos en esta etapa pasada de finales, que fue brillante, también hay que entender que mejoró el juego del equipo con Enamorado y Caicedo, que entraron, son alegritos, tienen chispa, desbordan, son hábiles y tiran centro. Ahí apareció el Bacca que conocemos. Yo creo que eso a él le generó confianza. Antes no estaba en buenas condiciones, pero tampoco el equipo generaba un juego claro como para llevarle la pelota allí al área, donde él es un zorro viejo, él ahí en el área juega con los ojos cerrados. Pero el equipo no tenía ese juego tampoco, era un equipo que jugaba para tratar de ganar sea como sea. Yo lo he visto más fuerte de lo que estaba cuando yo lo tuve. Ahora no demora tanto en rematar y los giros son más rápidos".
Ahora trata de ser un poco más práctico…
"Sí, pero si uno lo miraba, cuando corría, cuando pisaba, para parar la pelota, se tenía que acomodar, pero en esta etapa no. Yo creo que ahora el equipo también está inestable en su rendimiento futbolístico. Bacca hace parte de un equipo que ataca de una determinada manera, y cuando el juego se da, principalmente por las bandas, y cruzan el balón al medio, él siempre está donde tiene que estar. Y puede errar alguna, porque es normal, pero él ahí adentro es letal".
¿Cuál de los actuales jugadores de Junior le agrada?
"Caicedo y Enamorado son jugadores distintos. Son parecidos, pero son diferentes. Enamorado es un jugador que siempre que agarra la pelota va a gambetear. Lo complican cuando el adversario no le sale, lo maneja a un par de metros de distancia y da tiempo a que otros compañeros lo encierren. Y él no la suelta. A veces la suelta, la suelta rápido, pero si no, empieza a gambetear. Está enamorado de la pelota. A él le gusta y se tiene confianza. Cuando hay espacio y triangula, o le dan la pelota, se apoya con un volante y le meten el pase en profundidad, hasta luego. Si él queda en un mano a mano, con espacio, y el jugador que lo marca no lo maneja un poquito a distancia, Enamorado le amaga y se lo come vivo. Mete buenos centros y pelotas cruzadas atrás, a las que a veces ha llegado Didier o ‘Cariaco’. Caicedo estaba un poco apagado ahora, no sé, lo vi apagado, pero son jugadores que ofensivamente son desequilibrantes. Y ese tipo de jugadores se necesitan más que nada cuando hay rivales que se encierran".
¿Qué le ha pasado a Marco Pérez, que todavía no ha anotado ni siquiera un gol con Junior?
"Yo pienso que es una cuestión de juego, de jugar. Él venía de un equipo donde jugaba siempre, estando mal, estando bien, estando regular, y siempre le quedaba alguna pelota, es un definidor, un definidor de juego aéreo, con remate, tiene un remate potente, pero se ve que no ha encontrado las sociedades".
Hace unos días, Jorge Luis Pinto comparó a Marco Pérez con Robert Lewandowski y dijo que sería una buena opción para rematar partidos en la selección Colombia, incluso por encima de Miguel Borja. ¿Qué piensa al respecto?
"Yo no sé, yo no me puse a pensar en una comparación con Lewandowski, pero, por ejemplo, nosotros podríamos decir también que Dayro (Moreno) podría estar en la Selección porque juega en un equipo que genera menos situaciones, y, sin embargo, siempre está ahí arriba anotando, pero no es un año ni ahora, es siempre. Donde sea, gol de Dayro, de tiro libre, de penal, de cabeza, como venga. Y juega solito por allá arriba. Pero a mí no me gusta que se pida a un jugador para la Selección cuando está jugando en este nivel acá, ya cuando vamos a un par de escalones más arriba, es otra historia. Lo de aquí no es una referencia. Sin querer decir que lo de aquí no es bueno".
Hernán Darío Herrera, técnico del Once Caldas, dice que a Dayro Moreno lo deben llamar a la Selección Colombia para homenajearlo por igualar el récord de goles. ¿Qué piensa usted al respecto?
"Con todo respeto por Hernán Darío, yo creo que la Selección no es para homenajes, salvo que hagan un día un partido amistoso y lo homenajeen. Pero la Selección no es para eso".
¿Cómo ve el nuevo rol de Yimmi Chará en Junior, que no viene jugando de extremo?
"Yo creo que hizo cosas importantes en los partidos que lo vi. Mostró aspectos del juego, de sus fortalezas. Chará es un conocedor de los espacios. Es genial encontrando los espacios en la cancha. Es capaz de recibir permanentemente la pelota por más de que haya defensas cerradas. Tiene un sentido de la ubicación en la cancha muy importante. Y él cuando jugaba por derecha, si ustedes lo miran, él no hacía el recorrido largo que hacen los extremos, pegado a la raya para adelante y para atrás. Él siempre de afuera venía hacia adentro a recibir, como un ocho adelantado, y cuando el balón estaba en el otro sector de la cancha y atacaban a Junior por aquel lado, él no venía corriendo atrás del lateral. Él venía como un ocho también, metiéndose a la zona de medio campo. Si robábamos la pelota, siempre estaba solo. Y además es un jugador inteligente que individualmente desequilibra. Es sereno y con buen remate. Le hizo mal esta para (por lesión) porque ya venía tomando el ritmo. Yo creo puede jugar en los dos lados. A mí me gusta mucho jugando ahí por la derecha".
¿Cómo ve a Junior de cara a la Copa Libertadores?
"Ya vimos que hay ocho equipos brasileros y no sé cuántos argentinos. Nosotros tenemos que tener claro que cuando vamos con los brasileros y con los argentinos, que también han vendido un montón de sus mejores jugadores, son bravos. Corren y luchan. Tienen esa famosa intensidad de la que se habla. Aquí todavía, aunque se ha mejorado en ese sentido y hay equipos que lo han incorporado bastante bien, no la tenemos como para enfrentar a equipos que dominen todo eso. Pero en Sudamérica tampoco hay equipos que uno diga… más que todos los argentinos y brasileros por el ritmo que le ponen. Los brasileros hace rato que están tratando de jugar a otra cosa, con otro ritmo".
¿Pero hay posibilidades de que Junior sea protagonista y pase al menos la segunda fase?
"Cuando vea el calendario le digo. Fíjese que acá vinieron los paraguayos y se le plantaron al Nacional. Está bien que Nacional no anda bien, pero recién estaba empezando el torneo. Jugaron con seguridad y confianza. No dieron ventaja al marcar y recuperar la pelota. Marcar bien es un arte también".
¿Cómo ha visto a Lucho Díaz?
"Lucho está en un nivel bárbaro. Tiene una confianza… encajó ahí. Nadie puede poner en duda que es titular de ese equipo, siempre".
¿Lo enorgullece ver a Luis Díaz, que fue un jugador que usted puso a debutar en primera división, en el lugar en el que está ahora? ¿Ha hablado con él?
"No, yo nunca más hablé con él, nunca más lo vi a Lucho ni nada, pero a mí me alegra mucho, me alegra mucho porque yo sé la clase de persona que es Lucho, cómo fue con nosotros, a mí me alegra mucho. Ese es el premio a los triunfadores, a los que están siempre decididos, dispuestos, que eso también hay que hablarlo con los jugadores. Lucho era así en las prácticas, en todo, y fue creciendo. La palabra me enorgullece, no, me alegra, me satisface. Nunca lo vi más ni nada, me gustaría verlo para darle un abrazo nada más, no decirle nada".
¿Qué le falta mejorar?
"Yo lo he visto mucho ahora, yo creo que él sigue mostrando esa intención y el lugar donde se siente bien. Yo lo veo siempre mejor es jugando en la banda izquierda, porque él sabe venir a recibir adentro y contra la raya, con la espalda contra la línea de banda, y es capaz de ir por dentro, amaga, va por dentro y remata, o tira una pared y sigue al primer palo, pero a veces engancha y se va por la izquierda y pasa con la zurda para atrás. Lo veo cabeceando, que antes… sí, lo hacía, pero ahora lo veo que va con otra determinación, se ve que ha mejorado el juego aéreo, lo veo jugando por derecha, a veces cuando queda allí porque hubo un cambio de posiciones y queda ahí o de nueve. Yo creo que la posición que menos le sienta a él es la de centro delantero, es decir, todas las situaciones que lo pongan de espalda al arco, él no es un pivoteador como es Teófilo, por ejemplo. Él es un jugador con cambio de ritmo, una vez que se perfiló y tiene el arco, ¡ay Dios mío! No lo agarran".
Usted en los últimos años ha dicho que Víctor Pacheco es el mejor jugador que ha dirigido en Junior. ¿Luis Díaz es uno de los mejores que ha dirigido en su carrera?
"Sí, no hay ninguna duda. No hay ninguna duda. Lo que pasa es que cuesta decir cuál es el mejor que ha dirigido, es mejor uno en cada posición. Pero yo, un driblador como Pacheco, ni Lucho Díaz ni nadie. Y Pacheco iba para adelante, Pacheco no gambeteaba para atrás, ni para los costados. Pacheco amagaba así, encaraba y pasaba entre los rivales. Yo en las prácticas, a veces cuando entrenábamos la línea de cuatro, Pacheco venía y yo lo echaba. Le decía, ‘anda para allá’. ‘Profe, déjeme para atacar’. ‘Anda para allá’. Una vez le dije: lo que vos haces, lo haces vos nada más, y vos juegas para Junior, entonces no nos vamos a enfrentar con eso".
¿Qué piensa del arbitraje en el fútbol colombiano y del tema de supuestos amaños de partidos por apuestas?
"Yo lo que he pensado siempre es que así como sacaron la publicidad del licor de las camisetas, yo pienso que las apuestas, con todo respeto, no debieran existir relacionadas con el fútbol, con la Federación o con la Dimayor o con quien sea, que eso no conduce a nada bueno, porque no es por la apuesta, es por los seres humanos. Estas cosas dan lugar, aunque no pase nada y no haya nada, a que se piense que si hay una falta mal pitada, que seguro están arreglando, no viste cuánto pagaba este, yo escucho. Para colmo ahora salió Patriotas con ese tema. Yo lo que sí diría es que habría que darle una revisada a las pruebas antidoping, no porque esté pasando nada ni se vean cosas. Tendrían que hacerse, buscar una manera que se haga, no sé cómo, por la salud de los futbolistas. No es porque dopándose vayan a ganar el partido, es por la salud de los futbolistas. Sobre los árbitros, cuando veo pitar a Roldán, me quedo tranquilo. Juegue, juegue y siga jugando. Aquí paran mucho los partidos".
¿Qué piensa de las constantes polémicas entre periodistas y entrenadores durante las ruedas de prensa tras los partidos?
"Hay un cambio generacional, y hay muchos jóvenes que parecen con juguete nuevo, incluso en la televisión, que tienen ganas, que leen, pero tampoco han jugado nada. A mí lo que me mortifica más ahora que es que no hacen preguntas, primero hablan, hay algunos que hablan cinco minutos ‘por qué en el primer tiempo parecía que ustedes salieron con un 4-4 y el otro salió con un 3-2-1, y entonces cuando la pelota venía para acá’… le transmiten el partido a uno otra vez, y al final he visto entrenadores que dicen, pero un momentito, ¿cuál es la pregunta? No hacen la pregunta tampoco. Cuando uno tiene un entrevistado, le saca el jugo, todo lo que pueda. Yo leía algo de Menotti el otro día que decía: (los nuevos periodistas) son imprudentes, porque dicen: ‘yo hubiera pateado así’, pero, ¿qué vas a patear si vos nunca vas a jugar? Nunca jugaste".
¿Cómo afronta usted ese tipo de situaciones?
"Depende, yo soy medio cable pelado también. Yo, más que nada, miro a la gente, me gusta mirar a la cara y me doy cuenta si está preguntando para que yo le reaccione y para hacerme sufrir, o me está tratando de maltratar, de señalar que soy irresponsable. De pronto se me puede zafar la cadena, pero si no, trato de manejar y contestar".
¿Qué no soporta el fútbol de ahora?
"A mí me molesta mucho cuando hablamos de crack con cualquiera y pedimos jugadores para la selección Colombia. No tienen ni siquiera 10 partidos en el fútbol internacional y los pedimos para la Selección. A la selección hay que ir con otro nivel. Después escucho muchas cosas, el lenguaje ha cambiado en algunos casos para bien, para aclarar aspectos, pero se hablan de unas cosas como si nunca se hubieran visto, ya las vimos".
¿Qué le parece tener de vecinos en su estatua en la Ventana de Campeones a Édgar Perea Arias y Fabio Poveda Márquez, quienes próximamente tendrán su busto junto a su figura y la de Fuad Char?
"(Risas) Nos vamos a encontrar con los amigos, y ahí en cualquier momento eso explota, el lugar ese explota, porque Perea algún lío va a hacer y Fabio con sus entrevistas (risas). No, qué lindo, qué lindo. Ese lugar a mí me gusta mucho".
En un trabajo serio, disciplinado y constante, hemos logrado sumar este importante número de logros.
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