El adiós al glorioso "Rey del Boogaloo"
Falleció Pete Rodríguez, el ‘Rey del boogaloo’. Tenía 92 años. Nació en el Bronx y era de padres puertorriqueños. Con su primera orquesta, La Magnífica, grabó I Like it Like That. Y con ese tema, cantando en inglés, se apoderó de la noche de Nueva York. Música cubana combinada con soul, trompetas fuertes, inventaron una manera de bailarlo, nadie sabía qué era. Era el comienzo de la salsa. El coro repetía: “I like, I like”.
La única ciudad del mundo donde se escucha boolagoo es Cali. El boogaloo llegó al Séptimo Cielo, la primera gran discoteca que se creó en esta ciudad colonizada por la música cubana. Pero gran parte del boogaloo era lenta, con el peso del soul. Y ocurrió un milagro; algo que nadie entiende y todos celebran. Un DJ, como se llama ahora, y antiguamente era el discómano, cambió la velocidad de 33 revoluciones por minuto y lo llevó a 45. Tenía una explicación: era para que los bailarines pudieran hacer sus pasos, relacionados con el mambo, lo más moderno de la música cubana.
La Habana no conoció el boogaloo, Puerto Rico poco, solo Venezuela y Colombia lo acogieron.Pete Rodríguez, que no tiene nada que ver con Pete ‘el Conde’ Rodríguez, siguió el frenesí con un tema que levanta las mesas del Bronx y de Cali: Micaela. El piano, coros: “¡Uh, ah!, Micaela se botó, cuando yo bailé con ella, Micaela se botó, Micaela cuando baila, el boogaloo arrebata, toda la gente la llama la reina del boogaloo. Y dice Pete, solo de piano, hermoso, sublime. Sube, trompetas duras, durisísimas. Nadie tocaba así. Después llegaron muchos, entre ellos, Richie Ray y Bobby Cruz. Esa orquesta vino a Barranquilla, primero, y luego a Cali en 1968. Y bongó: ¡Uh, ah!
Pete Rodríguez se juntó con Rubén Blades en 1970. Sus cantantes iniciales eran Chivirico Dávila, Cheo Feliciano, Ismael Quintana, Elliot Romero. Muchos pensaron que el boogaloo no podía quedarse con la noche de Nueva York. También estaba de moda la pachanga. Pero se fundó la Fania All Stars con Jerry Masucci, un judío, y un boricua, Johnny Pacheco. Ellos mismos repartían los discos. El rock era el dueño del mundo. Y decidieron entrar a los grandes conciertos. La salsa, tal como se llamó el nuevo ritmo o género, se abrió paso y conquistó a Nueva York. ¿Cómo sucedió? Nunca lo supimos hasta muchos años después. Lo cierto es que el boogaloo fue arrinconado y Pete Rodríguez no se acomodó al nuevo sonido.
Y fue muchos años después, durante un Mundial de Salsa, con un grupo que orientaba el evento, que trajimos a Izzy Sanabria, el famoso diseñador de Fania. Ya era un hombre mayor y según nos contó, a Rafael Quintero y a mí, la noche de Nueva York era dominada por la inversión judía, los sitios eran manejados por italianos, y Jerry Massucci era judío. Y en una conspiración de película decidieron sacar el boogaloo de los bares y sitios de baile de la capital del mundo para posicionar solo la salsa y dejar afuera del juego a los otros ritmos. Pero el boogaloo todavía se oye en Cali y en el Bronx. A muchos músicos les he dicho: “Hagan una nueva versión del boogaloo”. Pero la inteligencia y la sabiduría de Pete Rodríguez no está regada por las calles.
En 1970, cuando acompañó a Rubén Blades, grabaron un tema llamado Juan González, un homenaje a un guerrillero. Y fue el comienzo de la salsa narrativa. Blades acaba de ganar un Grammy anglo y es un sobreviviente de la salsa auténtica de Nueva York, la ciudad de los grandes sonidos. La salsa, con mayúsculas, sobrevive con un sonido fuerte, pero en sitios de no tanto calibre. Europa es un refugio, Suramérica, Puerto Rico y Cuba están creando otros sonidos. Pero el virtuosismo de un Pete Rodríguez no existe.
¡Honor al ‘Rey del boogaloo!
UMBERTO VALVERDE
Especial para EL TIEMPO
"No envejecemos cuando aparecen las canas; envejecemos cuando dejamos de encontrar razones para seguir iluminando la vida de los demás."
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